viernes, 28 de julio de 2017

2. Siglo de oro: Renacimiento y Barroco

Llamanos Siglo de Oro al periodo de máximo esplendor de la literatura y el arte en España, que abarca aproximadamente desde inicios del siglo XVI hasta finales del XVII. No se trata de un siglo exacto, sino de una etapa cultural que unió dos grandes momentos: el Renacimiento y el Barroco. El primero, influido por el humanismo italiano, se caracterizó por la búsqueda de la armonía, el equilibrio y la belleza formal, mientras que el segundo se distinguió por la complejidad expresiva, el desengaño vital y la exploración de las tensiones humanas. Entre ambos se levantó un legado literario que aún hoy ocupa un lugar central en la historia universal de las letras.

La poesía fue uno de los territorios más fértiles de este periodo. En el Renacimiento, Garcilaso de la Vega introdujo las formas italianas, como el soneto y la égloga, dotándolas de una musicalidad y sencillez que marcaron un nuevo rumbo. Pronto, sin embargo, surgieron distintas escuelas que ampliaron la tradición: la sevillana, con Fernando de Herrera, buscó intensificar los recursos estilísticos y emocionales; la salmantina, con Fray Luis de León, retomó la métrica clásica pero otorgándole un sentido moral y cristiano; mientras que la poesía ascética y mística, cultivada por Fray Luis de Granada, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, llevó el lenguaje literario a una dimensión espiritual, expresando la experiencia del alma en su contacto directo con Dios. Ya en el Barroco, la lírica alcanzó nuevas formas de complejidad: Luis de Góngora, con su culteranismo, buscó un lenguaje brillante y lleno de metáforas, mientras que Francisco de Quevedo, con su conceptismo, prefirió la agudeza y el ingenio para retratar con ironía y crudeza la realidad de su tiempo.

En el terreno de la narrativa, el Siglo de Oro desplegó una asombrosa variedad de géneros. La épica, heredera de la tradición clásica, exaltaba gestas y glorias nacionales, como en La Austriada de Juan Rufo. La novela de caballerías, con títulos como Amadís de Gaula, conoció un éxito sin precedentes, aunque finalmente sería parodiada y transformada por Miguel de Cervantes. A su lado florecieron la novela pastoril, de tono idealizado, como Los siete libros de Diana; la bizantina, llena de viajes, naufragios y reencuentros, como Los trabajos de Persiles y Segismunda; y, sobre todo, la novela picaresca, con el Lazarillo de Tormes y El Buscón de Quevedo, que ofrecieron una visión descarnada y crítica de la sociedad española desde la perspectiva del marginado. El punto culminante de esta evolución narrativa fue, sin duda, Don Quijote de la Mancha, obra maestra de Cervantes que inauguró la novela moderna al entrelazar humor, crítica social y una profunda reflexión sobre la condición humana.

El teatro alcanzó también un esplendor sin precedentes. En el siglo XVI, Lope de Rueda sentó las bases del teatro popular con comedias breves y cercanas a la vida cotidiana. Poco después, Lope de Vega revolucionó la escena al crear la llamada comedia nueva, en la que lo trágico y lo cómico, lo culto y lo popular, se entrelazaban en historias que conectaban con todos los públicos. Sus obras trataron temas tan universales como el amor, el honor, la religión y la vida diaria. En el siglo XVII, Calderón de la Barca heredó y perfeccionó esta tradición, dotando al teatro de un carácter más filosófico y simbólico, como se aprecia en La vida es sueño, una reflexión profunda sobre la libertad, el destino y la fugacidad de la existencia.

En suma, El Siglo de Oro además de ser un periodo de esplendor artístico, fue un reflejo de las tensiones de la España de su tiempo: entre la grandeza imperial y la crisis social, entre la fe religiosa y la duda existencial, entre la risa popular y la crítica mordaz. Poesía, novela y teatro convivieron para dar forma a un universo literario donde cabían la emoción íntima, la reflexión moral, la sátira y la fantasía. Por eso, siglos después, sigue siendo una de las etapas más admiradas y estudiadas de la literatura universal.
  
RENACIMIENTO
La Creación de Miguel Ángel (detalle)

JUAN DE MENA (1411-1456)

Laberinto de fortuna (Fragmento) CVI

"Amores me dieron corona de amores
por que mi nombre por más bocas ande.
Entonces non era mi mal menos grande
quando me davan plazer sus dolores.
Vencen el seso los dulces errores,
mas no duran siempre segund luego plazen;
pues me fizieron de mal que vos fazen,
sabed al amor desamar, amadores.”


JORGE MANRIQUE (1440?-1478)

Coplas de don Jorge Manrique por la
muerte de su padre

  I

   Recuerde el alma dormida, 

avive el seso e despierte 
 contemplando 
cómo se passa la vida, 
cómo se viene la muerte 
 tan callando; 
   cuán presto se va el plazer, 
cómo, después de acordado, 
 da dolor; 
cómo, a nuestro parescer, 
cualquiere tiempo passado 
 fue mejor.
                    II

   Pues si vemos lo presente 

cómo en un punto s'es ido 
 e acabado, 
si juzgamos sabiamente, 
daremos lo non venido 
 por passado. 
  Non se engañe nadi, no, 
pensando que ha de durar 
 lo que espera 
más que duró lo que vio, 
pues que todo ha de passar 
 por tal manera.
                    III

   Nuestras vidas son los ríos 

que van a dar en la mar, 
 qu'es el morir; 
allí van los señoríos 
derechos a se acabar 
 e consumir; 
   allí los ríos caudales, 
allí los otros medianos 
 e más chicos, 
allegados, son iguales 
los que viven por sus manos 
 e los ricos.


JUAN BOSCÁN (1493?-1542).

Poesía durante el reinado de  Carlos V

Pensando en lo pasado, de medroso,

hállome gran amor dentro en mi pecho;
bien sé que lo pasado ya es deshecho,
mas da el maginallo algún reposo.

De descansar estoy tan deseoso
que para reposar doquiera m'echo;
donde'spero descanso, allí es mi lecho,
aunque sea el descanso mentiroso.

Mas este descansar, siendo tan vano,
ha d'acabarse'n muy breve momento;
y el triste recordar está en la mano.

He de bolver a mi dolor temprano;
la cuenta de'sto es tal que no la cuento;
mas hallo lo que pierdo y lo que gano.


La escuela Sevillana 
FERNANDO DE HERRERA (1534-1597)

SONETO 9

Esta desnuda playa, esta llanura
d' astas y rotas armas mal sembrada;
do el vencedor cayó con muerte airada,
es d' España sangrienta sepultura.

Mostró el valor su esfuerço, mas ventura
negó el suceso, y dio a la muerte entrada,
que rehuyó dudosa y admirada,
del temido furor la suerte dura.

Venció Otomano al Español ya muerto
antes del muerto el vivo fue vencido,
y España y Grecia lloran la vitoria.

Pero será testigo este desierto,
qu' el español, muriendo no rendido,
llevó de Grecia y Asia el nombre y gloria.



GRACILASO DE LA VEGA

Soneto V

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
cuando yo escrebir de vos deseo;
os sola lo escrebistes, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
en esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero.
cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.



Soneto  I

Cuando me paro a contemplar mi estado 
y a ver los pasos por dó me ha traído, 
hallo, según por do anduve perdido, 
que a mayor mal pudiera haber llegado; 

mas cuando del camino estoy olvidado, 
a tanto mal no sé por dó he venido: 
sé que me acabo, y mas he yo sentido 
ver acabar conmigo mi cuidado. 

Yo acabaré, que me entregué sin arte
a quien sabrá perderme y acabarme, 
si quisiere, y aun sabrá querello: 

que pues mi voluntad puede matarme, 
la suya, que no es tanto de mi parte, 
pudiendo, ¿qué hará sino hacello?

💚💛💜
LA ASCÉTICA Y LA MÍSTICA 
 
JUAN DE ÁVILA (1500-1569)

“La Iglesia es cosa manifiesta y clara, que aun los ciegos, si no quieren a sabiendas cegarse, darán con ella. Esta es la ciudad puesta en lo alto, señal que aun desde lejos atinan a ella los caminantes. Si ella estuviera escondida, todo estaría escondido; porque ella es la que da luz a todo. ¿Qué me aprovecha que haya Escritura de Dios, si yo no sé si es Escritura de Dios? ¿Y cómo sabré si lo es, si la Iglesia no me lo dice? No creería al Evangelio si la Iglesia Católica no me lo dijese, dice San Agustín ("Contra Ep. Manich"., c. 5,6 [ML 42,176]), no porque la verdad de Dios dependa de nadie, mas porque, para saber si es verdad de Dios, es menester que la Iglesia me lo diga. ¿Y cómo sabré que tal paso de la Escritura quiere decir esto y aquello, pues cada uno da su entendimiento y no hay cosa cierta, mirando a lo que cada uno dice, si no hubiese uno que sin errar me dijese: “Esto se entiende así”? 
Quitad esto, y andaremos tan a ciegas como si no hubiese Palabra de Dios en la tierra. Porque si el entendimiento de ella queda a lo que un hombre dice, ya no es palabra de Dios sino palabra de hombre. Pues la palabra consiste en el entendimiento, no en la voz o en la escritura muerta. Para que haya una fe, es menester un sentido; y para un sentido cierto, ha de haber un hombre que lleve en su mano el cántaro de agua al que hay que seguir (cf. Mc 14,13) y que tenga poder para declarar y aclarar a los hombres el agua, que de sí es muy clara. Y esta es la señal de la Iglesia en la que Dios mora: que tiene una cabeza, que es el Papa, a quien han de seguir todos los demás y obedecerle. Iglesia manifiesta, no escondida, no invisible; porque de esta manera, lo que ha de declarar sería más oscuro.”
 (San Juan de Ávila, Escritos sacerdotales
 
 SANTA TERESA DE JESÚS (1515-1582)

Todo se pasa. Dios no se muda. 
La paciencia todo lo alcanza. 
Quien a Dios tiene, nada le falta. 
Sólo Dios basta." 


FRAY LUIS DE LEÓN (1528-1591). 
Fragmento “A la vida retirada

...Vivir quiero conmigo
gozar quiero del bien que debo al Cielo.
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas , de recelo....


Noche serena (frag.)

El hombre está entregado 
al sueño, de su suerte no cuidando, 
y con paso callado 
el cielo, vueltas dando, 
las horas del vivir le va hurtando.

«¡Ay!, despertad, mortales! 
Mirad con atención en vuestro daño. 
¿Las almas inmortales, 
hechas a bien tamaño, 
podrán vivir de sombra y sólo engaño?

«¡Ay!, levantad los ojos 
a aquella celestial eterna esfera: 
burlaréis los antojos 
de aquesta lisonjera 
vida, con cuanto teme y cuanto espera.

 
SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591)

 
¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!

Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres, 5
¡rompe la tela de este dulce encuentro!
¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe 10
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.

¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido, 15
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!

MIGUEL DE CERVANTES 
(1547-1616)

LOPE DE VEGA (1562-1635)
el “Fénix de los Ingenios”
Desmayarse

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:

  no hallar fuera del bien centro y reposo,        5
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:

  huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,                      10
olvidar el provecho, amar el daño:

  creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.
 
 
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
 
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno escuras?
 ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el yelo frío
secó las llagas de tus plantas puras! 
Cuántas veces el ángel me decía:
¡Alma, asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!
¡y cuántas, hermosura soberana:
Mañana le abriremos -respondía-
para lo mismo responder mañana!

💜💛💚

BARROCO


La incredulidad de Santo Tomás.  Caravagio.


Culteranismo Vs Conceptismo

FRANCISCO DE QUEVEDO
(Conceptismo)

CONTRA DON LUIS DE GONGORA Y SU POESIA

Este cíclope, no sicilïano,
del microcosmo sí, orbe postrero;
esta antípoda faz, cuyo hemisfero
zona divide en término italiano;

este círculo vivo en todo plano;
este que, siendo solamente cero,
le multiplica y parte por entero
todo buen abaquista veneciano;

el minoculo sí, mas ciego vulto;
el resquicio barbado de melenas;
esta cima del vicio y del insulto;

éste, en quien hoy los pedos son sirenas,
éste es el culo, en Góngora y en culto,
que un bujarrón le conociera apenas.

LUIS DE GÓNGORA
(Culteranismo)

Anacreonte español, no hay quien os tope.
Que no diga con mucha cortesía,
Que ya que vuestros pies son de elegía,
Que vuestras suavidades son de arrope

¿No imitaréis al terenciano Lope,
Que al de Belerofonte cada día.
Sobre zuecos de cómica poesía
Se calza espuelas, y le da un galope?

Con cuidado especial vuestros antojos
Dicen que quieren traducir al griego,
No habiéndolo mirado vuestros ojos.

Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
Porque a luz saque ciertos versos flojos,
Y entenderéis cualquier gregüesco luego



Juan de Valdés
Breve tratado de escrivir bien (Fragmento)
Origen del castellano

No hay comentarios:

Publicar un comentario